jueves, 17 de noviembre de 2016

Lecturas de hoy Jueves de la 33ª semana del Tiempo Ordinario



Primera lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (5,1-10):

Yo, Juan, vi en la mano derecha del que está sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, y sellado con siete sellos. Y vi a un ángel poderoso, que pregonaba en alta voz:
«¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?».
Y nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro ni mirarlo. Yo lloraba mucho, porque no se había encontrado a nadie digno de abrir el libro y de mirarlo. Pero uno de los ancianos me dijo:
«Deja de llorar; pues ha vencido el león de la tribu de Judá, el retoño de David, y es capaz de abrir el libro y sus siete sellos».
Y vi en medio del trono y de los cuatro vivientes, y en medio de los ancianos, a un Cordero de pie, como degollado; tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete espíritus de Dios enviados a toda la tierra. Se acercó para recibir el libro de la mano derecha del que está sentado en el trono.
Cuando recibió el libro, los cuatro vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron ante el Cordero; tenían cítaras y copas de oro llenas de perfume, que son las oraciones de los santos. Y cantan un cántico nuevo:
«Eres digno de recibir el libro
y de abrir sus sellos,
porque fuiste degollado, y con tu sangre
has adquirido para Dios
hombres de toda tribu,
lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes,
y reinarán sobre la tierra».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 149,1-2.3-4.5-6a.9b

R/.
  • R/ Has hecho de nosotros para nuestro Dios un reino de sacerdotes.


  • O bien: 

    Aleluya

    V/. Cantad al Señor un cántico nuevo,
    resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
    que se alegre Israel por su Creador,
    los hijos de Sión por su Rey. R/.

    V/. Alabad su nombre con danzas,
    cantadle con tambores y cítaras;
    porque el Señor ama a su pueblo
    y adorna con la victoria a los humildes. R/.

    V/. Que los fieles festejen su gloria
    y canten jubilosos en filas:
    con vítores a Dios en la boca;
    es un honor para todos sus fieles. R/.

    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,41-44):

    En aquel tiempo, aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, lloró sobre ella, mientras decía:
    «Si reconocieras tú también en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos.
    Pues vendrán días sobre ti en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco de todos lados, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el tiempo de tu visita».

    Palabra del Señor


     
    Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades" (Lc 19, 11-28.)... Hoy Señor nos das la plena seguridad que continuas colocando en nosotros todo aquello que nos hace crecer. Cosechas el éxito en las obras de nuestras manos, y haces posible con nuestro trabajo honrar tu nombre. Tú permaneces a nuestro lado constantemente animándonos y nos auxilias en la dificultad. 

    En medio del sufrimiento cobijas nuestro corazón. Escuchas con atención nuestro clamor y te haces presente en todos los momentos de nuestra vida. Cuando hemos necesitado de Ti, hemos encontrado tu poder y la fuerza de tu misericordia. 

    Gracias Señor porque deseas nuestro bienestar. Estás interesado en nuestra felicidad. Todo lo ordenas para llevar a feliz término la obra que colocaste en nuestras manos. Por eso colocamos en Ti nuestra confianza y sé que no quedaremos defraudados. 

    Hoy Señor, Renovamos nuestra entrega, con todas las necesidades que tenemos porque sobre todo con todo aquello que necesitamos para ser una persona feliz y tranquila. Amén. El obrar fiel trae frutos tan grandes que duplican todo lo que esperábamos.

    Feliz Jueves, seguimos confiando y orando
    Rossy y Alejandro
    Pastoral Creciendo en el Amor



    miércoles, 16 de noviembre de 2016

    Lecturas de hoy Miércoles de la 33ª semana del Tiempo Ordinario



    Primera lectura

    Lectura del libro del Apocalipsis (4,1-11):

    Yo, Juan, miré y vi una puerta abierta en el cielo; y aquella primera voz, como de trompeta, que oí hablando conmigo, decía:

    «Sube aquí y te mostraré lo que tiene que suceder después de esto».

    Enseguida fui arrebatado en espíritu. Vi un trono puesto en el cielo, y sobre el trono uno sentado. El que estaba sentado en el trono era de aspecto semejante a una piedra de diamante y cornalina, y había un arco iris alrededor del trono de aspecto semejante a una esmeralda.

    Y alrededor del trono había otros veinticuatro tronos, y sobre los tronos veinticuatro ancianos sentados, vestidos con vestiduras blancas y con coronas de oro sobre sus cabezas. Y del trono salen relámpagos, voces y truenos; y siete lámparas de fuego están ardiendo delante del trono, que son los siete espíritus de Dios, y delante del trono como un mar transparente, semejante al cristal.

    Y en medio del trono y a su alrededor, había cuatro vivientes, llenos de ojos por delante y por detrás. El primer viviente era semejante a un león, el segundo a un toro, el tercero tenía cara como de hombre, y el cuarto viviente era semejante a un águila en vuelo. Los cuatro vivientes, cada uno con seis alas, estaban llenos de ojos por fuera y por dentro. Día y noche cantan sin pausa:

    «Santo, Santo, Santo es el Señor Dios, el todopoderoso; el que era y es y ha de venir».

    Cada vez que los vivientes dan gloria y honor y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran ante el que está sentado en el trono, adoran al que vive por los siglos de los siglos y arrojan sus coronas ante el trono diciendo:

    «Eres digno, Señor, Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú has creado el universo; porque por tu voluntad lo que no existía fue creado».

    Palabra de Dios

    Salmo

    Sal 150,1-2.3-4.5

    R/. Santo, Santo, Santo es el Señor Dios, el todopoderoso.

    V/. Alabad al Señor en su templo,
    alabadlo en su fuerte firmamento.
    Alabadlo por sus obras magníficas,
    alabadlo por su inmensa grandeza. R/.

    V/. Alabadlo tocando trompetas,
    alabadlo con arpas y cítaras;
    alabadlo con tambores y danzas,
    alabadlo con trompas y flautas. R/.

    V/. Alabadlo con platillos sonoros,
    alabadlo con platillos vibrantes.
    Todo ser que alienta alabe al Señor. R/.

    Evangelio de hoy


    Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,11-28):

    En aquel tiempo, Jesús dijo una parábola, porque estaba él cerca de Jerusalén y pensaban que el reino de Dios iba a manifestarse enseguida.
    Dijo, pues:
    «Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después.
    Llamó a diez siervos suyos y les repartió diez minas de oro, diciéndoles:
    “Negociad mientras vuelvo”.
    Pero sus conciudadanos lo aborrecían y enviaron tras de él una embajada diciendo:
    “No queremos que este llegue a reinar sobre nosotros”.
    Cuando regresó de conseguir el título real, mandó llamar a su presencia a los siervos a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno.
    El primero se presentó y dijo:
    “Señor, tu mina ha producido diez”.
    Él le dijo:
    “Muy bien, siervo bueno; ya que has sido fiel en lo pequeño, recibe el gobierno de diez ciudades”.
    El segundo llegó y dijo:
    “Tu mina, señor, ha rendido cinco”.
    A ese le dijo también:
    “Pues toma tú el mando de cinco ciudades”.
    El otro llegó y dijo:
    “Señor, aquí está tu mina; la he tenido guardada en un pañuelo, porque tenía miedo, pues eres un hombre exigente que retiras lo que no has depositado y siegas lo que no has sembrado”.
    Él le dijo:
    “Por tu boca te juzgo, siervo malo. ¿Conque sabías que soy exigente, que retiro lo que no he depositado y siego lo que no he sembrado? Pues ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses”.
    Entonces dijo a los presentes:
    “Quitadle a este la mina y dádsela al que tiene diez minas”.
    Le dijeron:
    “Señor, ya tiene diez minas”.
    Os digo: “Al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Y en cuanto a esos enemigos míos, que no querían que llegase a reinar sobre ellos, traedlos acá y degollados en mi presencia”».
    Dicho esto, caminaba delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

    Palabra del Señor 



    martes, 15 de noviembre de 2016

    Lecturas de hoy Martes de la 33ª semana del Tiempo Ordinario

    Primera lectura

    Lectura del libro del Apocalipsis (3,1-6.14-22):

    Yo, Juan, escuché al Señor que me decía:
    «Escribe al ángel de la Iglesia en Sardes:

    “Esto dice el que tiene los siete Espíritus de Dios y las siete estrellas. Conozco tus obras, tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto. Sé vigilante y reanima lo que te queda y que estaba a punto de morir, pues no he encontrado tus obras perfectas delante de mi Dios. Acuérdate de cómo has recibido y escuchado mi palabra, y guárdala y conviértete. Si no vigilas, vendré como ladrón y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Pero tienes en Sardes unas cuantas personas que no han manchado sus vestiduras, y pasearán conmigo en blancas vestiduras, porque son dignos.

    El vencedor será vestido de blancas vestiduras, no borraré su nombre del libro de la vida y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles. El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.

    Escribe al ángel de la Iglesia en Laodicea:

    “Esto dice el Amén, el testigo fiel y veraz, el principio de la creación de Dios. Conozco tus obras: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero porque eres tibio, ni frío ni caliente, estoy a punto de vomitarte de mi boca. Porque dices: ‘Yo soy rico, me he enriquecido, y no tengo necesidad de nada’; y no sabes que tú eres desgraciado, digno de lástima, pobre, ciego y desnudo. Te aconsejo que me compres oro acrisolado al fuego para que te enriquezcas; y vestiduras blancas para que te vistas y no aparezca la vergüenza de tu desnudez; y colirio para untarte los ojos a fin de que veas. Yo, a cuantos amo, reprendo y corrijo; ten, pues, celo y conviértete. Mira, estoy de pie a la puerta y llamo. Si alguien escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.

    Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono.

    El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias».

    Palabra de Dios

    Salmo

    Sal 14,2-3ab.3cd-4ab.5

    R/. Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono.

    V/. El que procede honradamente
    y practica la justicia,
    el que tiene intenciones leales
    y no calumnia con su lengua. R/.

    V/. El que no hace mal a su prójimo
    ni difama al vecino.
    El que considera despreciable al impío
    y honra a los que temen al Señor. R/.

    V/. El que no presta dinero a usura
    ni acepta soborno contra el inocente.
    El que así obra nunca fallará. R/.

    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,1-10):

    En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó e iba atravesando la ciudad.
    En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura. Corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo, porque tenía que pasar por allí.

    Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y le dijo:

    «Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa».
    Él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento.
    Al ver esto, todos murmuraban diciendo:
    «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador».

    Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor:
    «Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más».

    Jesús le dijo:

    «Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».

    Palabra del Señor



    "A los que yo amo los reprendo y los corrijo. Sé ferviente y conviértete. Estoy a la puerta llamando: si alguien oye y me abre, entraré y comeremos juntos" (Ap 3, 1-6.14-22.)... Alabado seas Padre cuando iluminas nuestro entendimiento para caminar en la verdad y no en la confusión. Bendito seas porque reanimas nuestras manos vacilantes y nos invitas a perseverar en tu amor. No nos dejas a nuestro criterio limitado sino que das la plenitud de tu misericordia a nuestro corazón herido y con necesidad de Ti.

    Tú Señor, Otorgas la victoria a los que eliges, llenas con tu presencia el andar de los que te  aman. Muestras tu amor en la felicidad y tu gran misericordia en la corrección. Danos  luz para seguir comprendiendo  tus caminos, para nunca soltarnos de tus manos y la aceptación para saber escuchar tu voz en la tribulación.
    Eres glorificado en el cielo y en la tierra y respondes con portentos y prodigios. Gracias por darnos la fortaleza en los momentos de estrechez, sostenernos en las caídas, por ser tú nuestro refugio en la soledad y nuestro alimento en el camino de la vida.

    Hoy Señor, purifica nuestra alma de toda sentimiento de tristeza o angustia. Saca de nosotros toda duda y temor y por tu poder, danos la gracia de caminar en tu nombre. Amén.

    Tendrás más fuerzas para vencer con el corazón en pureza que con un corazón lleno de oscuridad. Seguimos confiando y orando, feliz Martes de  bendiciones para todosss

    Rosy y Alejandro
    Pastoral Creciendo en el amor




     


    lunes, 14 de noviembre de 2016

    Lecturas de hoy Lunes de la 33ª semana del Tiempo Ordinario


    Primera lectura

    Comienzo del libro del Apocalipsis (1,1-4;2,1-5a):

    Revelación de Jesucristo, que Dios le encargó mostrar a sus siervos acerca de lo que tiene que suceder pronto. La dio a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, el cual fue testigo de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo de todo cuanto vio. Bienaventurado el que lee, y los que escuchan las palabras de esta profecía, y guardan lo que en ella está escrito, porque el tiempo está cerca.
    Juan a las siete iglesias de Asia:

    «Gracia y paz a vosotros
    de parte del que es, el que era y ha de venir;
    de parte de los siete Espíritus que están ante su Trono».
    Escuché al Señor que me decía:
    Escribe al ángel de la Iglesia en Éfeso:

    «Esto dice el que tiene las siete estrellas en su derecha, el que camina en medio de los siete candelabros de oro. Conozco tus obras, tu fatiga, tu perseverancia, que no puedes soportar a los malvados, y que has puesto a prueba a los que se llaman apóstoles, pero no lo son, y has descubierto que son mentirosos. Tienes perseverancia y has sufrido por mi nombre y no has desfallecido. Pero tengo contra ti que has abandonado tu amor primero. Acuérdate, pues, de dónde has caído, conviértete y haz las obras primeras».

    Palabra de Dios

    Salmo

    Sal 1,1-2.3.4.6

    R/. Al vencedor le daré a comer del árbol de la vida.

    V/. Dichoso el hombre
    que no sigue el consejo de los impíos,
    ni entra por la senda de los pecadores,
    ni se sienta en la reunión de los cínicos;
    sino que su gozo es la ley del Señor,
    y medita su ley día y noche. R/.

    V/. Será como un árbol,
    plantado al borde de la acequia:
    da fruto en su sazón
    y no se marchitan sus hojas;
    y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

    V/. No así los impíos, no así;
    serán paja que arrebata el viento.
    Porque el Señor protege el camino de los justos,
    pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Lucas (18,35-43):

    Cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le informaron:
    «Pasa Jesús el Nazareno».

    Entonces empezó a gritar:
    «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!».
    Los que iban delante lo regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte:
    «Hijo de David, ten compasión de mí!».
    Jesús se paró y mandó que se lo trajeran.
    Cuando estuvo cerca, le preguntó:
    «¿Qué quieres que haga por ti?».
    Él dijo:
    «Señor, que recobre la vista».
    Jesús le dijo:
    «Recobra la vista, tu fe te ha salvado».
    Y enseguida recobró la vista y lo seguía, glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alabó a Dios.

    Palabra del Señor


    "? Qué quieres que haga por ti?...! Señor, que vea!!"
    (Lc. 18,39).

    Cuando nos descuidamos, comenzamos a fabricar alguna máscara para evitar los cambios más profundos, o porque no nos atrevemos a ser nosotros mismos.

    ¿Cuáles son las posibles máscaras que tenemos que entregar al Espíritu Santo para que él las destruya?

    Puede ser la máscara de la fuerza, que nosotros creamos para esconder nuestra fragilidad, en lugar de tratar de fortalecernos por dentro con el poder del Espíritu. Esta máscara nos lleva a mostrarnos agresivos, rebeldes, autoritarios, ambiciosos; pero en realidad, de esa manera sólo estamos ocultando nuestros miedos e inseguridades, que siguen haciéndonos daño por dentro.

    Otra máscara puede ser la de la bondad, porque nos gusta que digan que somos buenos y humildes, no toleramos que piensen que somos egoístas u orgullosos. Entonces, para aparentar bondad, nunca decimos que no, siempre hacemos lo que los demás nos piden, nunca discutimos. Pero en el fondo del corazón sufrimos una gran violencia, porque todo eso no es auténtico. En cambio, el Espíritu Santo nos fortalece para que nos atrevamos a ser respetuosos y amables, pero auténticos y sinceros, sin pretender dar más de lo que podemos ni esconder nuestras verdaderas convicciones.
    Otra máscara muy común es la de la serenidad, como si fuéramos personas imperturbables, que no nos molestamos ni nos enojamos con nada. Pero la procesión va por dentro, y esa ira reprimida termina quemándonos por dentro y enfermándonos. El Espíritu Santo nos enseña a expresar lo que sentimos, sin agredir a los demás ni quejarnos permanentemente, pero sin la vergüenza de manifestar lo que llevamos dentro.

    Feliz día y bendecida semana. 
    Ave María 
    P. Creciendo en el Amor



     

    domingo, 13 de noviembre de 2016

    Lecturas de hoy Domingo 33º del Tiempo Ordinario - Ciclo C


    Primera lectura

    Lectura de la profecía de Malaquias (3,19-20a):

    Mirad que llega el día, ardiente como un horno: malvados y perversos serán la paja, y los quemaré el día que ha de venir –dice el Señor de los ejércitos–, y no quedará de ellos ni rama ni raíz. Pero a los que honran mi nombre los iluminará un sol de justicia que lleva la salud en las alas.

    Palabra de Dios

    Salmo

    Sal 97,5-6.7-9a.9bc

    R/. El Señor llega para regir los pueblos con rectitud

    Tañed la cítara para el Señor, 
    suenen los instrumentos: 
    con clarines y al son de trompetas, 
    aclamad al Rey y Señor. R/.

    Retumbe el mar y cuanto contiene, 
    la tierra y cuantos la habitan; 
    aplaudan los ríos, aclamen los montes 
    al Señor, que llega para regir la tierra. R/.

    Regirá el orbe con justicia 
    y los pueblos con rectitud. R/.

    Segunda lectura

    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (3,7-12):

    Ya sabéis cómo tenéis que imitar nuestro ejemplo: no vivimos entre vosotros sin trabajar, nadie nos dio de balde el pan que comimos, sino que trabajamos y nos cansamos día y noche, a fin de no ser carga para nadie. No es que no tuviésemos derecho para hacerlo, pero quisimos daros un ejemplo que imitar. Cuando vivimos con vosotros os lo mandamos: El que no trabaja, que no coma. Porque nos hemos enterado de que algunos viven sin trabajar, muy ocupados en no hacer nada. Pues a esos les mandamos y recomendamos, por el Señor Jesucristo, que trabajen con tranquilidad para ganarse el pan.

    Palabra de Dios

    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,5-19):

    En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. 
    Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.» 

    Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?» 

    Él contestó: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien: "El momento está cerca"; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.» 
    Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.»

    Palabra del Señor




    "También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí," (Juan 17,20-26.)... Alabado seas mi Señor, que has querido donar tu grandeza a nuestro ser. Haces que las obras de tus manos se manifiesten en las nuestras y haces posible que el amor de tu corazón cobije el mío.

    Hoy nos  refugiamos  en tu bondad porque creemos firmemente en ti, Y cada día nos sorprendes en este caminar.  Nunca nos dejas en soledad para avanzar en el camino sino que intervienes en nuestra historia constantemente y hoy más que nunca certificamos para hacernos  alcanzar tus propósitos y donar a nuestra vida la felicidad que deseas para con nosotros y los que nos diste.
    Gracias Dios, por el camino que muestras para que nosotros  te sigamos. Por mostrar tu gloria para vencer obstáculos, por ser nuestra luz y nuestra salvación. Gracias por hacerte el camino de nuestros pasos y por llamarnos a tu amor.

    No deseamos  anhelar más que tu gloria y desear tu voluntad. Ayúdanos a cumplirla aunque nos cueste renunciar a todo lo que se opone. Límpianos de todo deseo y pensamiento errado que nos aparta de tu presencia e ilumina nuestra  mente con tu verdad siempre.

    Purifica nuestro corazón para no buscar en las fatigas del trabajo nuestro sentido sino que en ti podamos siempre  encontrar la felicidad plena que das a los que te buscamos con sincero corazón. Amén.

    Tenerlo todo y no tenerlo a Él, es no tener nada. Gracias señor Gracias. Porque la gloria siempre es para ti,señor  gracias 

    Feliz Domingo para Todosss
    Seguimos Confiando y Orando
    Rossy y Alejandro
    P. Creciendo en el Amor



    viernes, 11 de noviembre de 2016

    Lecturas de hoy Viernes de la 32ª semana del Tiempo Ordinario


    Primera lectura

    Lectura de la segunda carta del apóstol san Juan (4-9):

    Señora elegida: Me alegré mucho al enterarme de que tus hijos caminan en la verdad, según el mandamiento que el Padre nos dio. Ahora tengo algo que pedirte, señora. No pienses que escribo para mandar algo nuevo, sino sólo para recordaros el mandamiento que tenemos desde el principio, amarnos unos a otros. Y amar significa seguir los mandamientos de Dios. Como oísteis desde el principio, éste es el mandamiento que debe regir vuestra conducta. Es que han salido en el mundo muchos embusteros, que no reconocen que Jesucristo vino en la carne. El que diga eso es el embustero y el anticristo. Estad en guardia, para que recibáis el pleno salario y no perdáis vuestro trabajo. Todo el que se propasa y no permanece en la doctrina de Cristo no posee a Dios; quien permanece en la doctrina posee al Padre y al Hijo.

    Palabra de Dios

    Salmo

    Sal 118,1.2.10.11.17.18

    R/. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor

    Dichoso el que, con vida intachable,
    camina en la voluntad del Señor. R/.

    Dichoso el que, guardando sus preceptos,
    lo busca de todo corazón. R/.

    Te busco de todo corazón,
    no consientas que me desvíe de tus mandamientos. R/.

    En mi corazón escondo tus consignas,
    así no pecaré contra ti. R/.

    Haz bien a tu siervo: viviré
    y cumpliré tus palabras. R/.

    Ábreme los ojos, y contemplaré
    las maravillas de tu voluntad. R/.

    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,26-37):

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del hombre. Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa, que no baje por ellas; si uno está en el campo, que no vuelva. Acordaos de la mujer de Lot. El que pretenda guardarse su vida la perderá; y el que la pierda la recobrará. Os digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán.»
    Ellos le preguntaron: «¿Dónde, Señor?»
    Él contestó: «Donde se reúnen los buitres, allí está el cuerpo.»

    Palabra del Señor



    Hoy Danos Tú, Señor, las palabras para cada momento de nuestras vida y si nos equivocamos perdónanos señor, el consejo prudente para quien se acerca a nosotros. Danos la capacidad para meditar en tus misterios y para encarnar tus mandamientos en nuestro vivir. Danos un corazón que te busque y la oportunidad permanente para confesar tu nombre.

    Ayúdanos Señor a comprender tus designios y buscarte con sinceridad del corazón. Ayúdanos a descubrirnos y tener un conocimiento pleno de nosotros. Que podamos  vencer todo comentario y saber que nuestro esfuerzo no se sostienen de las palabras de otro. Que edifiquemos nuestra vida en tu amor para que nada pueda apagar tu voz que nos llama, nos invita a continuar, a levantarnos de todo error y crear estrategias con las que podamos alcanzar nuestra realización matrimonial o personal. Amén.

    Te has preguntado ... qué opina la gente de Ti? Seguimos confiando y orando, feliz fin de semana para todosss.
    Rosy y Alejandro
    Pastoral Creciendo en el amor




    jueves, 10 de noviembre de 2016

    Lecturas de hoy Jueves de la 32ª semana del Tiempo Ordinario

    Primera lectura

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Filemón (7-20):

    Me alegró y animó mucho tu caridad, hermano, porque tú has aliviado los sufrimientos de los santos. Por eso, aunque tengo plena libertad en Cristo para mandarte lo que conviene hacer, prefiero rogártelo apelando a tu caridad, yo, Pablo, anciano y prisionero por Cristo Jesús. Te recomiendo a Onésimo, mi hijo, a quien he engendrado en la prisión, que antes era tan inútil para ti, y ahora, en cambio, es tan útil para ti y para mí; te lo envío como algo de mis entrañas. Me hubiera gustado retenerlo junto a mí, para que me sirviera en tu lugar, en esta prisión que sufro por el Evangelio; pero no he querido retenerlo sin contar contigo; así me harás este favor, no a la fuerza, sino con libertad. Quizá se apartó de ti para que lo recobres ahora para siempre; y no como esclavo, sino mucho mejor: como hermano querido. Si yo lo quiero tanto, cuánto más lo has de querer tú, como hombre y como cristiano. Si me consideras compañero tuyo, recíbelo a él como a mí mismo. Si en algo te ha perjudicado y te debe algo, ponlo en mi cuenta; yo, Pablo, te firmo el pagaré de mi puño y letra, para no hablar de que tú me debes tu propia persona. Por Dios, hermano, a ver si me das esta satisfacción en el Señor; alivia mi ansiedad, por amor a Cristo.

    Palabra de Dios

    Primera lectura

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Filemón (7-20):

    Me alegró y animó mucho tu caridad, hermano, porque tú has aliviado los sufrimientos de los santos. Por eso, aunque tengo plena libertad en Cristo para mandarte lo que conviene hacer, prefiero rogártelo apelando a tu caridad, yo, Pablo, anciano y prisionero por Cristo Jesús. Te recomiendo a Onésimo, mi hijo, a quien he engendrado en la prisión, que antes era tan inútil para ti, y ahora, en cambio, es tan útil para ti y para mí; te lo envío como algo de mis entrañas. Me hubiera gustado retenerlo junto a mí, para que me sirviera en tu lugar, en esta prisión que sufro por el Evangelio; pero no he querido retenerlo sin contar contigo; así me harás este favor, no a la fuerza, sino con libertad. Quizá se apartó de ti para que lo recobres ahora para siempre; y no como esclavo, sino mucho mejor: como hermano querido. Si yo lo quiero tanto, cuánto más lo has de querer tú, como hombre y como cristiano. Si me consideras compañero tuyo, recíbelo a él como a mí mismo. Si en algo te ha perjudicado y te debe algo, ponlo en mi cuenta; yo, Pablo, te firmo el pagaré de mi puño y letra, para no hablar de que tú me debes tu propia persona. Por Dios, hermano, a ver si me das esta satisfacción en el Señor; alivia mi ansiedad, por amor a Cristo.

    Palabra de Dios

    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,20-25):

    En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el reino de Dios Jesús les contestó: «El reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el reino de Dios está dentro de vosotros.»
    Dijo a sus discípulos: «Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el Hijo del hombre, y no podréis. Si os dicen que está aquí o está allí no os vayáis detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación.»

    Palabra del Señor


    CARGAR EL VENADO

    -Que le pasó compadre, lo veo aburrido.
    - Compadre, ¡¡la desconsiderada de mi mujer!!. Usted sabe que somos muy pobres, me voy con mi escopeta,  arriesgándome con los peligros del monte,  víboras y animales salvajes, garrapatas, mosquitos, frío hasta los huesos, con suerte logro cazar un venado, tengo que cargarlo a mis espaldas el largo camino de regreso y subir la loma hasta la casa, no termino de llegar, cuando aparece mi mujer con cuchillo en mano y empieza a repartir el venado entre los vecinos y sus familiares. Que una pierna pa'doña Juana, que otra para doña Paquita, que este lomito pa'mi mamá, que las costillitas pa'mi hermana, a los dos días de nuevo sin nada que comer, el tonto, otra vez de cacería.  Pero ya me cansé y esta noche me separo.

    El compadre le dijo: invite a su mujer de cacería, no le diga las penurias que pasa, píntele bonita la cosa.

    El compadre siguió el consejo y por supuesto la convenció; ella, entusiasmada fue con falda larga, que poco a poco se le desgarraba con las púas en el camino; la blusa le quedó toda dañada, los zapatos se le rompieron por las piedras y las espinas la hicieron sangrar. El cabello se le maltrató le quedó tieso como estropajo. Se le pegaron garrapatas y bichos. Las manos con ampollas y llagas, casi un infarto al toparse con una víbora.

    Por fin, después de tantos martirios encontraron un venado. El hombre se acercó a su presa, disparó y el venado cayó muerto. La mujer no cabía de júbilo pensando en que su sufrimiento había terminado, pero no era así. 
    - Ahora mija,  cargue el venado para que vea lo bonito que se siente, 
    La mujer casi se desmaya, ante la desesperación por regresar a su casa, ni para protestar tuvo alientos. Cargó el venado en su espalda hasta su casa, casi muerta con las piernas temblando, jadeando y a punto de desmayar, al llegar tiró el animal en la sala de su casa.
    Sus hijos y vecinos salieron a recibir a la pareja de cazadores acostumbrados a la repartición, gritaron con alegría:
    - ¡¡¡ Vamos a repartir el venado!!!
    La mujer tirada en el piso, hizo un esfuerzo sobrehumano para levantar la cabeza y con los ojos inyectados de sangre, volteó a los vecinos y agarrando aire, les gritó:
    - ¡¡¡ El que me toque ese venado, lo mato!!!

    REFLEXIÓN
    Para valorar el esfuerzo ajeno, todos debemos aprender a "cargar el venado".
    Muchos tienen riquezas, empresas y comodidades porque durante años cargaron muchos venados para llegar donde están ahora ...
    Y otros, como la comadre del cuento, siempre esperan cual hienas a que llegue el familiar, el amigo, el conocido con el venado a cuestas para caerle y desgarrarlo, sin importar el esfuerzo que les ha costado conseguirlo. Sólo se valora aquello que se ha adquirido con arduo trabajo, sudor sacrificio y hasta lágrimas.

    ¡Pasalo a tus hijos y amigos. Feliz y bendecido Dia para todoss